Alimentando teléfonos móviles con desechos alimentarios


Ciudad de México, 25 de Mayo  (MENSAJE POLÍTICO/CÍRCULO DIGITAL).- Investigadores de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) han desarrollado un biodigestor anaeróbico autosustentable que utiliza el desperdicio de alimentos para producir energía eléctrica y térmica.

El equipo de investigación está dirigido por el Profesor asociado Tong Yen Wah de NUS, también es Director del Programa de Soluciones de Sostenibilidad Ambiental y Energética para Megaciudades, y en colaboración con la Universidad  Jiao Tong de Shanghai, China. Investigación financiada por la Fundación de Investigación Nacional en su marco de Campus para Excelencia en la Investigación y Empresa Tecnológica.

“Nuestro sistema digestor es fácil de operar y ahora podemos generar electricidad, calor y fertilizantes a partir de los desperdicios de alimentos que de otro modo serían eliminados. Todos los procesos del sistema se pueden controlar y supervisar fácilmente para garantizar un rendimiento y seguridad óptimos”, afirma el profesor Tong Yen Wah.

Los investigadores calculan que una sola tonelada de desperdicio de comida puede producir entre 200-400 kilowatts por hora de electricidad, dependiendo de la composición del desperdicio de alimentos. Los alimentos con una mayor concentración de carbohidratos, proteínas y grasas generarán más biogás, produciendo más energía eléctrica. Además, el sistema puede transformar alrededor del 80% de los desperdicios de alimentos en digestato rico en nutrientes, que puede procesarse para convertirse en fertilizantes líquidos para fines agrícolas y hortícolas.

Un biodigestor anaeróbico móvil, ubicado en un contenedor de 20 pies, se ha colocado en Raffles Hall desde finales de enero y tiene como objetivo tratar hasta 200 kg de desperdicios de alimentos diariamente. La unidad ocupa dos lotes de automóviles y se puede cambiar a sitios donde se requiere el reciclaje de residuos de alimentos. El exceso de energía eléctrica generada se almacena en cuatro baterías, que se colocan en una estación de carga de teléfonos móviles y tabletas situada en la cantina Raffles Hall para uso gratuito de los estudiantes. Asumiendo el uso típico, las cuatro baterías pueden durar unos tres días, dijo el Dr. Zhang.

Se está preparando una segunda unidad estacionaria capaz de manejar un mayor volumen de desperdicio de alimentos, hasta 400 kg.

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