Anciano boxístico del ring, Pacquiao vence a Thurman


+A los 40 años de edad, se lleva el título mundial de peso welter

+El filipino se impone por decisión dividida

+Derriba a su rival en el primer round

Ciudad de México, 21 de julio (BALÓN CUADRADO/agencias).- Cuando el estadounidense  Keith Thurman cayó –con sus rastas enloquecidas bailando en su cabeza, y la bandera de Estado Unidos dibujada en sus guantes– a unos segundos de finalizar el primer round–, se pronosticaba un tongo al estilo de los que protagoniza el campeón mexicano, Saúl Canelo Álvarez, pero…  pervive la leyenda…

Manny Pacquiao a los 40 años de edad –una suerte de anciano del ring–.

En una noche espectacular y haciendo gala de sus ‘pequeños brazos de T-Rex’, el filipino consiguió el título mundial de la AMB en la división wélter, al imponerse con una polémica decisión dividida (114-113 para Thurman; y doble 115-112 para Pacquiao) al estadounidense, Keith Thurman, en el MGM Grand de Las Vegas.

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De acuerdo a información del diario ‘Marca’, Manny Pacquiao  se llevó una bolsa de 20 millones –cerca de 400 millones de pesos. Tenía garantizados 10, ganara o perdiera. Que contrastan con  los 2.5 millones de Thurman, quie perdió lo invicto, luego de 30 combates.

El inicio de la batalla fue trepidante; los 10 años de diferencia entre ambos pugilistas desaparecieron en cuanto la campana hizo su aparición.

A falta de 26 segundos en el primer asalto Pacman demostró que aún tiene mucho boxeo en las manos al enviar a la lona a Thurman, un presagio de lo que la noche le tenía preparado al norteamericano.

Durante los siguientes episodios la postura de Pacquiao se mantuvo a la ofensiva. Puños como pistones con los incontenibles guantes del mexicano Cleto Reyes. Era tanta la confianza del filipino que incluso al término del segundo round comenzó a bailar provocando a su rival.

Pero One Time también tenía guardadas un par de sorpresas en los puños, que conectaron a un Pacquiao de irónica sonrisa. El estadounidense recobró fuerza en la mitad de la contienda, sin saber que su rival estaba a punto de cobrar un segundo aire.