‘Mejoría de la muerte’ del Aeropuerto de Texcoco


Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea

El martes, las declaraciones del empresario Carlos Slim Helú le dieron un último suspiro al Aeropuerto de Texcoco. Algo así como la “mejoría ante la muerte”.

Slim, el hombre más acaudalado del país, no pudo soslayar un cuestionamiento. Presente en la conferencia de prensa presidencial, se dio el siguiente diálogo con el periodista Rodolfo Montes:

—¿Le gustaría que se retomara Texcoco, ingeniero? –le inquirió.

—Perdón. ¿Qué?

—¿Que se retomara Texcoco en lugar de Santa Lucía?

El empresario titubeó, y tras recibir una señal con el brazo de parte del presidente, para asentir que usara el micrófono, soltó: “Eso ya lo dirá el futuro. No sé. Pero es uno de mil 600 proyectos, claro, es un proyectote, pero hay mil 600 proyectos de inversión, de infraestructura, de pura infraestructura. Entonces, hay un gran campo de inversión”.

Esa declaración de Slim se hizo viral durante ese el día. Marcó la agenda y las conversaciones en redes sociales, en la opinión política. Para algunos, la esperanza de que no muriera ese proyecto. Para el gobierno, la necesidad de dejar en claro que esta decisión es firme y no se va a cambiar.

En realidad, estábamos ante ese momento que se llama coloquialmente “mejoría ante la muerte”. Es esa aparente reacción positiva en la salud de los pacientes terminales, cuando de pronto se tornan lúcidos, activos, cual si se estuvieran aliviando. Pero sólo es un espejismo, porque finalmente a los pocos minutos, horas, días, mueren.

En este caso del aeropuerto de Texcoco, esa “mejoría ante la muerte”, no habría de durar más allá de 24 horas. Ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó en su conferencia que ya se concluyó la liquidación con todas las empresas que tenían contratos en el Aeropuerto de Texcoco. Se finiquitó la obra.

Dijo así: “…Va el Aeropuerto Felipe Ángeles en la base aérea militar de Santa Lucía. Va, a pesar de la lluvia de amparos. Vamos a construir el aeropuerto de Santa Lucía… Entonces, ya ayer precisamente me informaron sobre este asunto, y le voy a pedir al secretario de Comunicaciones que les amplié sobre este tema”.

Ahí terminó la agonía de Texcoco.

Y como lo instruyó López Obrador, por la tarde, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, informó que para la liquidación anticipada de la obra se pagaron en total 75 mil 223 millones de pesos. Eran 692 contratos.

Jiménes Espriú ofreció muchas cifras más de la labor realizada para la muerte de Texcoco.

Este fue el paso previo de López Obrador para el probable anuncio del próximo domingo, durante su Primer Informe de Gobierno, en el que podría emitir un decreto para que el proyecto de Santa Lucía se convierta en una obra de interés de la nación. Esto puede fundamentarlo al menos en los artículos 25, 26 y 27 de la Constitución.

Tal documento sería la elevación de la obra grado de interés de la nación. Quizá la estrategia para combatir y revocar las suspensiones definitivas en juicios de amparo, que mantienen frenado el inicio de la construcción. También esos amparos impiden la inundación de lo edificado en Texcoco, para pasar al rescate del lago Nabor Carrillo.

También el domingo, López Obrador podría emitir decretos semejantes para el caso de la nueva refinería de Dos Bocas, Tabasco; el Tren Maya, así como el proyecto de desarrollo en el istmo de Tehuantepec, conocido como el Transístmico. Todo, para evitar que los amparos paralicen sus obras estratégicas, emblemáticas.

Lo veremos.

 

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